Últimamente estoy adentrándome en el fascinante mundo de la repostería francesa. Los éclairs, la masa choux, los macarons, las crêpes... Las masas son un poco más complicadas de trabajar y día a día trato de probar algo nuevo que me suponga un reto.
Vale, este no es mi primer intento de croissants, más bien el decimoquinto, pero al fin he conseguido unos dignos de enseñar y que además estaban deliciosos.
Vale, este no es mi primer intento de croissants, más bien el decimoquinto, pero al fin he conseguido unos dignos de enseñar y que además estaban deliciosos.
INGREDIENTES
* 500g de Harina de Trigo
* 12g de Sal
* 60g de Azúcar
* 30g de Levadura Fresca
de Panadero
* 100g de Mantequilla Fría
* 190ml de Agua Fría
* 250g de Mantequilla Fría
PROCESO
Mezclamos
la harina, sal, azúcar y agua en la batidora.
Agregamos
la levadura y los 100g de mantequilla fría y seguimos mezclando hasta que quede
una mezcla homogénea y la masa se despegue un poco de las paredes del bol.
Dejaremos
reposar 45 minutos tapando la masa con un paño de cocina.
Cogemos
los 250g de mantequilla bien fría y la aplastamos con un rodillo.
Extendemos la masa con el rodillo sobre
harina, quitamos el excedente de harina y ponemos la mantequilla aplastada encima,
hacemos un sobre con la masa y seguimos dando con el rodillo hasta que quede
bien extendido.
Volvemos a hacer el sobre y comenzamos de nuevo hasta 3 veces.
Finalmente dejamos reposar la masa en la nevera como 1 hora y
extendemos la masa sobre la encimera.
Cortamos triángulos rectángulos con el
cuchillo y formamos los croissants.
Pintamos con un pincel de silicona la
superficie de los croissants con la mezcla de huevo batido y nata.
Horneamos 15 minutos a 180ºC.
Les ponemos un glaseado o un almíbar que le aporte brillo y dulzor.
Reconozco que requiere de una pizca de paciencia, una cucharadita de esmero y un puñado de práctica. Pero una vez se les coge el truco y se consiguen unos buenos croissants nadie va a querer que dejéis de prepararlos.
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